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Simplicidad por diseño

CONTROL DE CALIDAD



Agnes Shanley

Las pruebas de disolución permanecen como una de las herramientas de control de calidad más sencillas y baratas en la industria farmacéutica. La investigación se está enfocando en formas de ampliar su alcance, mejorar la correlación in vitro e in vivo y en hacer posibles las pruebas de liberación en tiempo real.

E
studiar cómo un fármaco se disuelve y se desintegra es crucial para comprender cómo se desempeñará en el cuerpo. La Convención de la Farmacopea de los Estados Unidos (USP) ha establecido lineamientos para probar la disolución en la mayoría de las formas de farmacéuticas comerciales.

Sin embargo, especialmente para tabletas y cápsulas farmacéuticas, los siete métodos y equipos de prueba tradicionales reconocidos por la USP (1) son variaciones de un solo esquema: canastilla, baño y paletas. Pueden parecer muy alejados de las complejidades del cuerpo humano.

Como lo explica William E. Brown, científico sénior y enlace con la USP para capítulos generales, la prueba de disolución extrae toda la información que se conoce sobre el desempeño de un producto farmacéutico en un entorno de laboratorio. "Es intencionalmente muy simplificado," dice. "Para la manufactura, se requiere de una prueba que cumpla o no cumpla."

Para profundizar en el estudio de la biodisponibilidad, están disponibles sistemas complejos que imitan de manera estrecha al sistema digestivo de un mamífero o un humano (2,3). Ishai Nir, gerente de productos de pequeñas moléculas en Distek, un fabricante de equipos de prueba de disolución y productos auxiliares recuerda el modelo gastrointestinal TNO (TIM, por sus siglas en ingles), un simulador desarrollado por investigadores de la Organización para la Investigación Científica Aplicada con sede en los Países Bajos (abreviado TNO en holandés) a principios de la década de 1990.

Como explica Nir, TIM incluye un modelo estomacal con contracciones simuladas, así como boca e intestinos simulados, todos modelados con pH, tiempo de flujo de los materiales y fluidos gástricos simulados adecuados. Otros modelos avanzados incluyen el modelo gástrico dinámico (DGM, por sus siglas en inglés) del Instituto para Investigación Alimentaria, Instituto Nacional Frances para la Investigación Agrícola In-Vitro (INRA en francés) y Laval y Guelph de Canadá.

Sin embargo, estos modelos son costosos, complicados y requieren mucho tiempo para su uso porque involucran muchas variables, dice Nir. "Por necesidad, la industria ha reemplazado las pruebas de biodisponibilidad con pruebas de disolución como una prueba de control de calidad más simple para la manufactura," dice. Las empresas eligen la formulación que mostró eficacia en los ensayos clínicos y la someten a pruebas de disolución convencionales para que se conviertan en un punto de referencia para el futuro control de calidad de la manufactura.

"Es como confiar por asociación. Sabemos que esta formulación con esta propiedad funcionó bien en los ensayos clínicos, por lo que si seguimos haciendo tabletas que tienen las mismas características de disolución y desintegración, podemos asumir que continuarán funcionando bien in vivo," agrega Nir.

"De hecho, en muchos aspectos, la disolución es en gran medida una prueba de reproducibilidad que cuestiona si el último lote es igual al actual, y si se comporta de la misma manera o no in vitro que en el estudio clínico donde se demostró que la formulación funciona,” explica.

Pero, a medida que las formulaciones se vuelven más complejas, ¿será eso suficiente para el futuro? Los investigadores están trabajando para mejorar la correlación entre las pruebas in vivo e in vitro y para encontrar mejores métodos que sean más representativos de la biodisponibilidad y brinden más información sobre la funcionalidad, dice Nir. "Para algunos," dice, "este esfuerzo se ha convertido en un santo grial."

Comenzó, dice, con el uso de medios gástricos simulados en lugar de realizar pruebas con medios simples como agua o ácido clorhídrico 0.1 Normal. Las pruebas emularían el estómago cuando está lleno o vacío, y simularían una gama de variables mucho más amplia que simplemente el pH, agrega. Además, señala Nir, algunas empresas innovadoras están examinando más de cerca las propiedades de la compresión y su impacto en la disolución. Debido a que el estómago funciona basándose en la contracción muscular, los investigadores están simulando eso (aunque, tal vez, no en la medida observada en el TIM de TNO), para identificar parámetros clave.

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