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Vitamina D: la aliada de los huesos y del sistema inmune que debe suplirse en cuarentena





La vitamina D, producida por la piel durante la exposición al sol, puede suponer un déficit en tiempos de confinamiento en los que los que la población reduce su exposición al aire libre. Los suplementos dietarios son de gran ayuda para compensarlo, como así también presentaciones con mayor dosificación, prescriptas por la comunidad médica, que han proliferado los últimos años.

Tomar sol quince minutos por día es una popular recomendación para que el cuerpo produzca vitamina D. Sin embargo, cada vez más individuos reportan déficits de este nutriente, ya sea por rutinas de trabajo en espacios cerrados, por no vivir en lugares soleados o bien por los riesgos de la radiación ultravioleta asociados al cáncer de piel.

Esta situación puede agravarse todavía más si se toma en cuenta que la población se expone menos a la luz solar debido al confinamiento por la pandemia de COVID-19.  Por eso, ahora más que nunca, es importante compensar el déficit de este nutriente, no sólo porque la vitamina D es esencial para mantener los huesos fuertes, sino también porque investigaciones muestran que tiene un rol fundamental en la regulación de nuestra respuesta inmune.

La vitamina D es liposoluble y ayuda al cuerpo a absorber el calcio, uno de los minerales esenciales para la formación de los huesos. Quienes sufren un déficit pueden tenerlos delgados y frágiles, un trastorno que se denomina raquitismo en niños y osteomalacia en adultos. Junto con el calcio, previene que los adultos mayores sufran osteoporosis. También este nutriente es importante para los músculos, que lo requieren para el movimiento.

El sistema inmunitario, por su parte, emplea vitamina D para combatir virus y bacterias. En ese sentido, la Organización Mundial de Salud (OMS) informa que bajos niveles en sangre se asocian con enfermedades respiratorias como tuberculosis, pulmonía y hasta bronquiolitis en los más pequeños.

Si bien la vitamina D es producida por el cuerpo durante la exposición del sol, se puede encontrar en ciertos alimentos como pescados grasos  (salmón, atún o caballa), los huevos, el hígado vacuno, algunos hongos y productos lácteos fortificados. Pero en algunos casos se necesita compensarla con suplementos dietarios, que vienen en dos formas diferentes: D2 (ergocalciferol) y D3 (colecalciferol). Ambas aumentan la concentración de vitamina D en la sangre.

Algunas primeras señales que puede evidenciar un déficit incluyen fatiga, malestar anímico, debilidad muscular, nerviosismo, caries y gingivitis. En los casos más graves, los bajos niveles pueden causar fragilidad y deformidad en los huesos.

De cara a estas manifestaciones, cada vez más especialistas recomiendan solicitar en los exámenes de rutina un análisis de sangre para medir la vitamina D en sangre. La mejor manera es la denominada 25-hidroxivitamina D. Los niveles se indican en nanomoles por litro (nmol/L) o nanogramos por mililitro (ng/mL), donde 1 nmol/L = 0.4 ng/mL. Por lo general, los niveles inferiores a 30 nmol/L (12 ng/mL) son demasiado bajos y es probable que los niveles superiores a 125 nmol/L (50 ng/mL) sean muy elevados. Los niveles iguales o superiores a 50 nmol/L (20 ng/mL) son suficientes para la mayoría de las personas.

¿Pero qué cantidad de vitamina D se necesita consumir?
De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, pos sus siglas en inglés), las cantidades varían según cada etapa de la vida y se miden en microgramos (mcg) o unidades internacionales  (UI)

  • Bebés de hasta 12 meses: 10 mcg (400 UI)
  • Niños de 1 a 13 años: 15 mcg (600 UI)
  • Adolescentes de 14 a 18 años: 15 mcg (600 UI)
  • Adultos de 19 a 70 años: 15 mcg (600 UI)
  • Mujeres embarazadas y en período de lactancia: 15 mcg (600 UI).

La vitamina D3, por ejemplo, puede venir en dosis de hasta 100.000 UI. SI bien su presentación tradicional es por medios líquidos, cada vez ganan más terreno sus versiones en cápsulas blandas de gelatina. De acuerdo con un análisis en base a las ventas reportadas por la consultora IQVIA correspondiente a 2019, en Latinoamérica esta última presentación aumentó alcanzando, hasta el momento, un 22% del total.



La posología de la suplementación variará tras la consulta médica, ya que en dosis elevada puede causar toxicidad. También el profesional será el responsable de detallar posibles interacciones con otros fármacos.

Existen grupos de personas que podrían no estar obteniendo suficiente vitamina D de forma natural. Entre ellos:

  • Los lactantes, pues la leche materna no es rica en este nutriente.
  • Los adultos mayores, porque no se exponen tanto al sol y porque sus riñones tienen menos capacidad de convertir la vitamina D a su forma activa.
  • Las personas de tez oscura, ya que su piel tiene menor capacidad de producir D por el la luz solar. 



Vitamina D y la relación con el sistema inmune en tiempos de COVID-19
Los estudios que asocian a la vitamina D con una mejor respuesta a las infecciones respiratorias no son nuevos. De hecho, según detalla un análisis de Euromonitor, existen  trabajos que sugieren que la suplementación del nutriente puede llegar a reducir la frecuencia y severidad de estos cuadros en niños, aunque se necesitan más investigaciones para emitir recomendaciones específicas.

A su vez, según el sitio clinicaltrials.gov, existen al menos 134 estudios planeados o realizados sobre el rol de la vitamina D para la modulación de la respuesta inmunitaria, con algunas conclusiones en limpio:
 

  • Regula la proliferación de linfocitos B y la producción de inmunoglobulinas e inhibe la diferenciación de células de plasma y células B de memoria con clase conmutada.
  • Evita que la respuesta inmunitaria adaptativa reaccione de forma exagerada y reduce la inflamación.

Las graves consecuencias de una reacción inmunitaria exagerada cobran principal relevancia frente a la pandemia de COVID-19, porque uno de los problemas más graves de los individuos infectados con SAR-Cov2 es la respuesta inflamatoria aguda que hace claudicar el aparato respiratorio y que requiere, en el peor de los casos, que sean asistidos mecánicamente para poder respirar.

El control de esta reacción dañina, llamada “tormenta de citoquinas” por el nombre de las principales sustancias que la producen, todavía está en análisis y los expertos buscan una solución.

Para este y otros problemas, la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación realizó una Convocatoria Extraordinaria Ideas-Proyecto COVID 19 y entre los 64 trabajos seleccionados (se habían presentado 900) está uno que tiene a esta vitamina de protagonista: “Ensayo controlado con vitamina D en altas dosis versus placebo para prevenir las complicaciones evolutivas de pacientes infectados por COVID-19”.
 
Se trata de una investigación  conjunta de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo y el IMBECU CCT Mendoza, del CONICET; del Hospital El Cruce de Florencio Varela y de la  Universidad Maimónides de la Ciudad de Buenos Aires.

“Este proyecto se basa en la numerosa evidencia epidemiológica que las personas más vulnerables ante la enfermedad causada por el coronavirus SARS-Cov-2, como ancianos, diabéticos, hipertensos, enfermedades cardiacas, pulmonares o renales crónicas, presentan un importante déficit de  vitamina D, que puede ser atenuado, pero en la mayoría de las situaciones de manera no satisfactoria por la exposición solar o los alimentos ricos en ella”, indicó León Ferder, uno de los investigadores.

 “Existen trabajos desde hace tiempo que demuestran la utilidad de la vitamina D en infecciones como la tuberculosis, infecciones virales respiratorias e incluso en casos de dengue. Ahora buscamos realizar un estudio prospectivo, multicéntrico, contra placebo sobre 1200 pacientes con un diagnóstico reciente de COVID-19 y todavía sin complicaciones”, remarcó Ferder para luego detallar que los individuos que efectivamente recibirán este nutriente se les administrará dosis altas de 500.000 UI”.

Otro reciente trabajo del Trinity College de Dublín, Irlanda,  también remarcó los beneficios de la Vitamina D para enfrentar a la COVID-19 y detectó que en los países europeos donde se notificaron más muertes, sus individuos presentaban mayores déficits de este nutriente en sus cuerpos.

¿Por qué elegir Vitamina D en cápsulas blandas de gelatina de Catalent para la región?
Si se va a suplir la vitamina D3, las ampollas deben acompañarse con un vehículo graso como, por ejemplo, una porción de queso cremoso. Sin embargo, la opción de las cápsulas blandas de gelatina ha ganado fuerza los últimos años, por ser simples de ingerir, sin sabores amargos y de una digestión fácil.

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